Al alba ya en la Estación de Bomberos de Miranda (Río Chico), se escuchó el alboroto porque se sintió un temblor. Yo, desentendida porque aunque dormí en carpa y en el piso, quizás hasta ronqué del cansancio. Fue una noche reparadora. Aquí dejo fotos de esta mañana antes de salir a El Guapo.
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| Estación de Bomberos vista desde dentro. |
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| La tierra tembló esa madrugada. |
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| Lamentablemente, Victor descubrió que amaneció con una fuga de aire ¡A parchar! |
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| De izq a der: Spot (cachorro de Mucuchíes) y Peque (pincher). |
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| Nuestros compañeros de viaje acompañados por sus mascotas: Peque y Spot. Saliendo a comprar pegamento de parches, que hay muchos alámbritos en la vía y debemos prepararnos para eventualidades. |
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| Sobre mis alforjas, una bola de cacao puro oriundo de Cúpira y cambur titiaro de Caucagua, que tiene el tamaño de mis dedos. Puse allí mis lentes de sol (que no son grandes) para que se viera que no es que la bola de cacao es grande sino que los cambures son diminutos, aunque si son dignas fuentes de potasio y azuquita. Por cierto, que aroma el del cacao. Estas experiencias son propia del cicloviaje. |
9:00. Los muchachos retornaron de buscar pega para parches y reanudamos la rodada. En río Chico, al llegar a la estatua gigante de la virgen, tomamos a la derecha y la señalización iba indicándonos la dirección hacia la vía interurbana. Después de la virge, a unos 200 metros se encuentra el letreros que indica que se cruza a la izquierda y en unos 100 metros de nuevo a la derecha (en plena pared de una funeraria). Al tomar la izquierda hay que pasar un puentecito.
Ya los letreros iban indicando las ciudades nodales que me eran todas nuevas. Puerto La Cruz/Barcelona era nuestro destino. En todo caso, las indicaciones de los habitantes locales siempre son útiles., porque a veces los letreros no se ven o han desaparecido.
Él día anterior, es decir, hasta Río Chico (desde Caracas), la carreteras eran de varios canales e inclusive de canales de sentidos separados. De la carretera tan amplia, pasamos a circular por una vía única de dos canales de un sentido cada una, con una concurrencia de tráfico pesado (gandolas, camiones y carros, con casi ninguna moto). Es una vía única e inequívoca, siempre seguir recorriendola.
Al salir de la zona urbana, ciertamente congestionada de gente y vehículos automotores, se nos reveló una vía a cuyos costados todo es verde, todo rural. Frecuentes ventas de frutas (plátanos, pomarrosa y limones) y tendidos al suelo de cacao para su secado.
En pocos minutos, llegamos a una alcabala de la Guardia Nacional. Unas
personas por allí estimaron que estaríamos en El Guapo a eso de las
11:30, pero llegamos a las 11:00. Inmediatamente seguimos a El Guapetón, no tan distante de allí, en media hora más.
El Guapo es un punto de la vía con aspecto de "Y". Debe tomarse la izquierda. Hay cauchera, restaurantes y otros comercios. Hacia El Guapetón, la vía tiene más sombra y la sentí más fresca en general, además de percibir más presencia gente caminando. El Guapetón, por su parte, es un gran centro comercial. Restaurantes de lado y lado, reductores de velocidad vehicular, niños vendiendo frutas de temporada (pomarrosa), cacao puro; hombres vendiendo artesanía (jarras hechas con bambú), mujeres vendiendo café entre vías y cuervos saltanto de mesa en mesa picoteando restos de alimentos. Un caos de carros, camiones, gente caminando, buhoneros bajo el sol del mediodía y el calor de los hornos de leña donde se cuecen los sanchochos, las cachapas y el cerdo. Mucho ruido y resplandor. Más aún, los precios son muy disímiles: el mismo plato de comida puede costar la mitad o menos en un restaurante mas pequeño.
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| Río Chico-El Guapetón a pedal (32 Km). |
Nelson y yo comimos cachapa en el restaurante La Michel, que en el sentido en que viajábamos queda del lado derecho, casi al final de los restaurantes. Conversamos con niños que nos preguntaban por el particular vehículo cargado que llevábamos. Les contamos de nuestra aventura --que aún era un proyecto-- y que inclusive viajábamos con dos personas que llevaban a sus mascotas.
Esperamos a Julio y a Victor por más de una hora y decidimos dirigirnos al Punto de Control de la Guardia Nacional para solicitar ayuda en conseguir la cola (un aventón). En la espera llegaron los perrunos pero quisieron seguir pedaleando.
14:10. Unos camioneros nos dieron el empujón y se ofrecieron a recoger a nuestros compañeros en el camino. Así llegamos al Punto de Control de Playa Pintada. Pasamos Cúpira con su prolongado pasaje de venta de plátanos y casabe.
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| En un aventón así uno no va cómodo, pero si muy rápido. |
Una hora de
recorrido en vehículo automotor puede implicar un día de pedaleo. Aunque
me gusta pedalear, el tiempo del que dispongo para los viajes a veces
amerita estos atajos.
El propósito era llegar a Playa Pintada/Boca de Uchire (frontera entre Miranda y Anzoátegui) y seguir pidiendo aventones, pero los esfuerzos de más de tres horas fueron en vano. Por suerte, Conocimos a Manolo, un pure que desde que nos vió nos ofreció su hogar ¡A todos! Dormimos bien, cocinamos, nos duchamos, conversamos y encontramos muchas afinidades.
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| Julio y Victor debieron meter sus bicis completas. Esto lo digo porque Nelson y yo, cuando metemos las bicicletas en un camión ya las hemos desembarazado de la alforjas, para poder maniobrar con facilidad y poder tratar con más cuidado la bicicleta. |
Así que en Playa Pintada fué donde pernoctamos.
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| La extensión del recorrido que logramos hacer en el camión: 57 Km. |
Continuación: El grupo se separa (III).













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